Primeros Pasos {tercera parte}
Obsesión
La enfermedad del alcoholismo la constituye la obsesión por beber, esa enorme y destructiva fuerza que nos impelía a beber, esa idea fija que inundó nuestra vida, pensamiento y voluntad de bebedores problema.
En efecto, la dependencia por el alcohol nació al hacer contacto con la primera copa. Tal parece que todo nuestro cerebro se empapó de alcohol; desde este momento, la idea obsesiva por beber se convirtió en una fuerza a la que todos sucumbimos, todos los departamentos de nuestra vida estaban impregnados de pensamiento alcohólico, toda actividad fue antecedida y precedida por la idea de beber.
Problemas en el hogar, en el trabajo, la sensación de frustración, de incomprensión, de injusticia, de temor, incapacidad de relacionarnos con otros seres humanos, la manifestación de nuestros complejos de inferioridad, de nuestros sentimientos de superioridad, nuestra euforia, los artificiales sentimientos de importancia, nuestro mundo entero, mental y emocional, estaba contaminado con el alcohol. Cada emoción era contenida por el alcohol, nuestro deseo de estar alegres, nuestra necesidad de seguridad, nuestros sueños de pompa y poderío, nuestra vida entera indisolublemente ligada al deseo de beber.
la llegada a los GRUPOS DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS es apenas una leve esperanza de que la obsesión por el alcohol desaparecerá. Primero tendremos que tomar conciencia de la existencia de esta obsesión y de nuestra incapacidad para contenerla. Los mecanismos defensivos de nuestras primeras 24 horas nos envuelven en un manto de inconsistencia; nuestra propensión a ocultar ante nuestros propios ojos la realidad, nos impedirá ver esta maligna fuerza que en las primeras manifestaciones terapéuticas pretende esconderse como animalillo travieso, como diablillo burlón, en la selva de nuestro autoengaño. La terapia removerá los trebejos y hará luz en nuestra conciencia para dejar al descubierto ese sutil y engañoso impulso que es la obsesión.
Cuenta un compañero cómo se esgrimía la autodefensa en cuanto se inquiría sobre su obsesión, cómo entraban los pensamientos a su rescate.
Veterano al nuevo:
¿Has tenido obsesión?Nuevo (a la defensiva):
Ninguna. Yo de hecho no tenía obsesiones fuertes. “Este idiota, de a tiro ha de creer que estoy muy enfermo” pensaba el nuevo.
Sensación de que se le está agrediendo -típica defensa de todo lo que amenaza nuestra fachada-
La tribuna hará su efecto, la descripción de la obsesión con todas sus máscaras y disfraces por compañeros de tiempo, la forma en que ellos la detectaron, pondrán en guardia al iniciadoy estará en mejores condiciones de detectarla y enfrentarla.
La obsesión está en pensamientos de conmiseración, de depresión, de rebeldía, de resentimiento, de frustración, de falsa euforia, de desconfianza, de ira, de impotencia.
La obsesión a nivel de sensaciones físicas:
Descubierta la obsesión, hay que manifestarla.
Para el nuevo es sugerible hablar de todo lo que va pensando y sintiendo: sus rebeldías, sus temores, todo lo que le “dice la mente”, sus ficciones de pompa y poderío, sus reacciones pueriles, etc.
El cuidado elemental al nuevo, esta en las tradicionales sugerencias, simples y sencillas:
- No te juntes con las personas con las que bebías
- No faltes a tus juntas
- Sésgale a todo lo que te cause sufrimiento
- No entres en disputas o controversias
- Evita hablar de tu problema alcohólico con personas ajenas
- No busques justificaciones en opiniones de terceros para defender tu alcoholismo
- No le hagas caso a tu mente.
El apadrinaje hacia el nuevo es básicamente de escucharlo. No puede satisfacerse su convulsión de querer saberlo todo, ni mucho menos explicarle su pretendido deséo de aclarar dudas absurdas, lo primero es aclarar su mente con la terapia grupal -”fúmate un cigaro, tómate un café y escucha las juntas”- Tribuna y tiempo, mucho tiempo. Tenemos que tener presente que el apapacho y la sobreprotección nos ablandan. Mente alerta para la pretensión de chantaje o manipuléo.
El que se va a ir hoy por una mala cara, porque descubrió que su padrino no es santo, porque fulano habla groserías, igual se va a ir mañana.
La comprensión no es conmiseración. Transmitimos fuerza, no temor.
El programa hace hombres, no niños enclenques.

October 17th, 2008 at 7:23 pm
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Obsesión La enfermedad del alcoholismo la constituye la obsesión por beber, esa enorme y destructiva fuerza que nos impelía a beber, esa idea fija que inundó nuestra vida, pensamiento y voluntad de bebedores problema. En efecto, la dependencia por …