Segundo Paso

November 19th, 2008

SEGUNDO PASO

Llegamos al convencimiento de que solo un Poder Superior a nosotros a mismos podría devolvernos el sano juicio.

Muchos de los recién llegados al leer el Segundo Paso, se enfrentan con un dilema a veces muy serio. Con frecuencia les oímos lamentarse en esta forma: “Vean lo que han hecho con nosotros. Nos han convencido de que somos neuróticos y de que no podemos gobernar nuestras vidas. Después de reducirnos a un estado de impotencia absoluta, nos dicen ahora que solamente un Poder Superior puede devolvernos el equilibrio emocional. Ustedes nos han sacado del atolladero, muy bien, pero ahora ¿de aquí a dónde vamos?”. Algunos no quieren creer en Dios, otros no pueden, y aún los que creen en Él, no tienen fe en que les haga este milagro.
Veamos primero el caso del que dice no creer en Dios, el beligerante. Se encuentra en un estado de ánimo que puede describirse como salvaje. Toda su filosofía de la vida, de la que está satisfecho, está amenazada. Piensa que ya bastante dura es la admisión de que no puede gobernar sus emociones; pero ahora, todavía dolido de tal admisión, se enfrenta con el hombre, surgido majestuosamente de una simple célula
del cieno primordial, la punta de flecha de la evolución y por consiguiente el único Dios del universo, el único Dios de su universo. ¿Tendrá que renunciar a todo esto para salvarse? Lo más probable es que su padrino se ría de su situación y al recién llegado le parecerá el colmo. Esto es el principio del fin. Y es principio del fin de su vieja vida y el principio de una vida nueva. Probablemente su padrino le diga: “ Hay que tomar las cosas con calma. El paso que hay que dar es más difícil de lo que uno cree. Cuando menos así lo fue para mí, y lo mismo le sucedió a un amigo mío que fue vicepresidente de la Sociedad Ateísta  Americana”. “Bueno -dice el recién llegado- sé que ustedes me están diciendo la verdad. Es un hecho indiscutible que muchas personas que están en N.A., antes pensaban como yo. Pero ahora, en estas circunstancias, ¿cómo puedotomar las cosas con calma? Esto es lo que quisiera saber”. “Esta es indudablemente una pregunta muy oportuna”, le dice su padrino. “Creo que puedo contestarla. No tiene que esforzarse demasiado. Tenga en cuenta estas tres cosas: En primer lugar, N.A., no le exige que crea en algo o en alguien. Todos sus Doce Pasos no son más que sugerencias. En segundo lugar, para obtener y conservar la serenidad no hay necesidad de asimilar los Doce Pasos de un golpe. Recuerdo que yo los fui asimilando gradualmente. En tercer lugar, todo lo que realmente se necesita es mantener la mente alerta, abstenerse de discusiones inútiles y no preocuparse de si la gallina fue primero que el huevo. Le repito, todo lo que necesita hacer es mantener su mente alerta”.
El padrino prosigue: “Poniendo mi propio caso como ejemplo, debido al tipo de educación que tuve no aceptaba nada sin comprobación científica. Naturalmente respetaba, veneraba y hasta adoraba a la ciencia. Todavía sigo respetándola, pero ya no adorándola. Se me inculcó el principio básico de todo progreso científico: investigar y comprobar una y otra vez, siempre con la mente alerta. Cuando vine aquí por primera
vez mi reacción fue como la de usted. Pensé que este asunto de N.A., no tenía nada de científico, que no podía tragarme nada de esto. Concluí que sencillamente, no lo tomaría en cuenta”.
“Por entonces me despabilé. Tuve que admitir que N.A., había logrado resultados prodigiosos. Noté que mi actitud para con éstos, no había sido nada científica. No era N.A., quien era intolerante sino yo. Desde el momento en que dejé de discutir, pude empezar a ver y sentir. Desde ese momento el Segundo Paso empezó a infiltrarse suave y gradualmente en mi vida. No puedo precisar la ocasión o el día en que empecé
a creer en la existencia de un Poder más grande que yo, pero ahora estoy seguro que tengo esa creencia. Para ello me fue necesario dejar de oponer argumentos y dedicarme a practicar el resto del Programa de N.A., con todo el entusiasmo de que soy capaz”.
“Ésta es solamente una opinión individual basada en mi propia experiencia, por supuesto. Debo asegurarle que los N.A., recorren innumerables caminos en busca de fe. Si no le interesa el que yo le sugiero, tenga la seguridad de que encontrará el suyo si observa y escucha. Más de uno como usted ha empezado a resolver su problema con el método de la sustitución. También puede, si quiere, hacer de N.A., su poder superior.
Este es un grupo muy grande de entes que han resuelto su problema emocional. A ese respecto, el grupo de N.A., es indiscutiblemente un poder más grande que usted, que ni siquiera se ha aproximado a la solución del suyo. Seguramente que puede tener fe en él. Aún ese mínimo de fe le puede bastar. Encontrará a muchos miembros que han cruzado el umbral en esta forma. Todos le dirán que una vez que lo hicieron su fe ha
crecido y se ha profundizado. Relevados de sus crisis emocionales, sus vidas transformadas de una manera inexplicable, llegaron a creer en un Poder Superior y la mayoría empezó a hablar con Dios”.
Consideremos a continuación la situación de los que han caído en la indiferencia, los llenos de autosuficiencia que se han alejado, los que han adquirido prejuicios contra la religión y los completamente desafiantes porque Dios no les ha concedido sus exigencias. ¿Puede la experiencia de N.A., decirles que todavía pueden encontrar una fe que obra?. Algunas veces les es más difícil captar el programa de N.A., a los que han perdido la fe o que la han rechazado, que a los que nunca la tuvieron, porque piensan que han hecho la prueba y no les ha dado resultado, han recorrido el camino de la fe, y el camino sin fe. Como en ambos casos se han decepcionado han llegado a la conclusión de que para ellos no hay a dónde ir. La indiferencia, las fantasías de la  autosuficiencia, los prejuicios y la oposición obstinada son a veces obstáculos más grandes que los que tienen los agnósticos, y aún los ateos militantes. La religión asegura que se puede comprobar la existencia de Dios; el agnóstico dice que no puede comprobarse; y que el ateo pretende que se puede comprobar que Dios no existe. Evidentemente, el dilema del que se aparta de la fe es una confusión. Piensa que para él no hay consuelo en ninguna convicción. No puede lograr ni siquiera en un pequeño grado la seguridad del creyente. El agnóstico o el ateo, es un individuo desorientado. Muchos N.A. pueden decirle al descarriado: “También nosotros cuando niños nos apartamos de nuestra fe. La presunción de la juventud nos perjudicó. Desde luego que nos alegrábamos de que el hogar y la enseñanza religiosa nos hubieran proporcionado ciertos valores. Todavía teníamos la seguridad de que deberíamos ser honrados,

tolerantes, justos y, hasta cierto punto ambiciosos y trabajadores. Creíamos que nos bastarían esas simples normas de conducta y decoro”. “A medida que el éxito material basado en estos atributos comunes comenzó a favorecernos, creíamos que estábamos ganando el juego de la vida. Esto nos estimulaba y nos sentíamos felices. ¿Para qué molestarnos con abstracciones teológicas y deberes religiosos o preocuparnos por la condición de nuestras almas aquí o más allá? El aquí y el ahora nos bastaban. El deseo de triunfar nos guiaría. Pero los desequilibrios emocionales nos ganaron la partida. Finalmente vino la caída y nos
dimos cuenta de que un golpe más nos dejaría fuera de combate para siempre. Entonces tuvimos que buscar nuestra fe perdida. La encontramos en N.A., como lo pueden hacer otros”.
Ahora llegamos a otra clase de problemas: el hombre o la mujer intelectualmente autosuficientes. También a ellos muchos N.A., pueden decirles: “Sí, nosotros éramos así, demasiados listos para nuestro propio bien. Nos encantaba que nos llamaran precoces. Nuestra educación nos sirvió para inflarnos de orgullo como globos, aunque procuramos ocultarlo. Secretamente sentíamos que éramos capaces de flotar por
encima de los demás con el poder de nuestros cerebros. Los progresos científicos nos hacían creer que no hay nada imposible para el hombre. La sabiduría era todopoderosa. El intelecto podía conquistar a la naturaleza. Ya que éramos más brillantes que la mayoría (así lo creíamos), con sólo pensarlo ganaríamos la batalla. El Dios del intelecto desplazó al Dios de nuestros padres. Pero el diablillo del desequilibrio
emocional tenía otros planes. Después de creer que habíamos sido los triunfadores resultaba que estábamos perdiendo en todo. Nos dimos cuenta de que teníamos que recapacitar o moriríamos. En N.A., encontramos a muchos que alguna vez pensaron como nosotros. Estos nos ayudaron a darnos cuenta de nuestras dimensiones reales. Con su ejemplo nos demostraron que la humildad y el intelecto pueden ser compatibles
siempre que se ponga la humildad en primer lugar. Cuando empezamos a hacerlo recibimos el don de la fe, una fe que obra”.
Otro grupo en N.A., dice: “ Estábamos hartos de religión y lo que se relaciona con ella. Decíamos que la Biblia estaba llena de disparates. Podíamos citar capítulos y versículos, pero tergiversábamos su significado, En unas partes su moral nos parecía exageradamente buena y en otras exageradamente mala. Pero lo que nos apabullaba era la moralidad de algunas gentes religiosas. Gozábamos con la hipocresía e
intolerancia inseparables de tantos que se dicen muy creyentes. Nos encantaba proclamar el hecho de que millones de personas que se consideran fieles a Dios se estuvieran matando en su nombre. Esto significaba que habíamos substituido una manera de pensar positiva por una negativa. Después de ingresar a N.A., reconocimos que esta manera de pensar estaba propiciando nuestro egocentrismo. Nos sentíamos
superiores al observar los pecados de las personas religiosas. No podíamos ver nuestros propios defectos. Habíamos juzgado con desdén aquellos que estaban muy pagados de su rectitud, sin darnos cuenta de que lo que censurábamos en otros era el defecto que más nos agobiaba a nosotros mismos. Nos creamos una situación falsa de la que solamente empezamos a darnos cuenta desde que ingresamos a N.A.”.
“Los psiquiatras han advertido a menudo que el desafío es una actitud característica de más de un neurótico. De tal manera, que no es extraño que muchos de nosotros hubiésemos desafiado a Dios mismo. Algunas veces porque no nos concedió los bienes materiales que le especificamos, tal como lo hace un niño que
envía a Santa Claus una lista de pedidos imposibles de satisfacer. Las más de las veces, cuando no salimos bien de un trance difícil pensamos que Dios nos había abandonado. La muchacha con la que queríamos casarnos tenía otras ideas, le pedimos a Dios que la hiciera cambiar de manera de pensar, pero no cambió. Pedimos hijos sanos y los tuvimos enfermos o no nos los concedieron. Pedimos éxito en los
negocios y no lo obtuvimos. Seres queridos de los que dependíamos nos fueron arrebatados por “actos de Dios”. Entonces nos volvimos neuróticos y luego le pedimos a Dios que nos hiciera cambiar. Pero no nos hizo cambiar. Esta fue la más cruel injusticia. Maldijimos la fe”. “Cuando encontramos a N.A. se esclareció lo engañoso de nuestra actitud desafiante. Nunca le habíamos pedido a Dios que se hiciera su Voluntad; por el
contrario, siempre le dijimos lo que debería hacer. Nos dimos cuenta de que no se puede creer en Dios y desafiarlo a la vez. La fe es confianza y no desafío. En N.A., hemos visto los resultados de esta creencia: hombres y mujeres salvados de la catástrofe final de la neurosis. Los hemos visto enfrentarse con serenidad a situaciones difíciles, sin eludirlas y sin recriminaciones. Esto no es simplemente fe, sino fe que obra
en cualquier circunstancia. Pronto llegamos a la conclusión de que estábamos dispuestos a pagar lo que fuera por conseguir la humildad”. Ahora veamos al individuo lleno de fe pero que vive desequilibrado
emocionalmente. Cree que es devoto. Observa escrupulosamente las fórmulas religiosas. Está seguro de que cree en Dios, pero sospecha que Dios no cree en él. Hace promesas y más promesas. Después de cada promesa no sólo vuelve a sentirse  mal sino que su situación empeora progresivamente. Valientemente trata de luchar con sus nervios con la ayuda de Dios, pero esa ayuda no llega. ¿Qué es lo que pasa entonces?. Para los eclesiásticos, los doctores y para las familias, el neurótico con buenas intenciones es un enigma desconsolador. Para N.A. no lo es. Muchos de nosotros hemos estado en las mismas circunstancias y hemos encontrado la solución al enigma. La solución depende de la calidad más que de la cantidad de la fe. Esto no lo veíamos. Creíamos ser humildes cuando en realidad no lo éramos. Creíamos que tomábamos con seriedad la práctica de nuestra religión cuando en realidad sólo éramos superficiales. O pasando al otro extremo, nos estábamos revolcando en un sentimentalismo al que confundíamos con un sentimiento religioso verdadero. En ambos casos pedíamos algo a cambio de nada. El hecho es que no habíamos allanado el camino para que la gracia de Dios llegase a nosotros y nos librase de nuestra enfermedad. No habíamos profundizado en la raíz de nuestros defectos, ni habíamos reparado los daños que les causamos a otros, ni habíamos dado sin esperar una recompensa. Ni siquiera habíamos orado como es debido. Siempre habíamos dicho: “Concédeme mis deseos” en vez de “Hágase tu voluntad”. No entendíamos lo que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Por consiguiente, nos engañábamos a nosotros mismos y no teníamos la capacidad para recibir la gracia que nos devolviera nuestro juicio. Son muy poco los neuróticos que tienen siquiera una idea de lo irracionales que son o que, si se dan cuenta de ello, puedan enfrentarse al hecho. Algunos aceptan que se les clasifique como nerviosos pero no soportan la idea de que son enfermos espirituales. Los apoya en su creencia, un mundo que no sabe la diferencia entre un enfermo mental y un enfermo espiritual. Cordura quiere decir juicio sano. Sin embargo, si un neurótico analiza juiciosamente su conducta destructiva, ya sea que haya
destrozado los muebles de su casa o sus fibras morales, tendrá que reconocer que no obró con juicio sano.
En consecuencia, el Segundo Paso es el punto de reunión para todos nosotros. Agnóstico, ateo o antes creyente, todos podemos estar unidos en este paso. La verdadera humildad y la mente libre de prejuicios pueden conducirnos a la fe, y cada reunión de N.A. es una seguridad de que Dios nos devolverá el juicio si confiamos en Él.

Primer Paso

November 6th, 2008

PRIMER PASO

Admitimos que somos impotentes ante nuestras emociones y que ya nos es imposible manejar nuestras propias vidas.
¿A quién le agrada admitir la derrota definitiva? Prácticamente a nadie por supuesto. Todos nuestros instintos naturales se rebelan ante la idea de que somos impotentes para manejar solos sin ayuda de nadie, nuestra enfermedad emocional. Es algo verdaderamente doloroso admitir que nosotros a través de nuestros disturbios mentales, hemos torcido nuestras mentes hacia una forma destructiva de pensar, debido a nuestras emociones mal dirigidas, y que esto es algo que solamente un acto de la Providencia puede mejorar.
Ningún fracaso es tan doloroso como éste. Cada una de las emociones mal encauzadas se han convertido en un verdugo que nos despoja de las facultades de la voluntad para resistir a sus ataques. Cuando aceptamos el simple hecho de que solos no podemos defendernos, nuestra derrota es completa; una derrota que puede convertirse en victoria, si seguimos las sugerencias de nuestro programa de recuperación de N.A.
Así es que al ingresar a N.A., cambia muy pronto nuestro punto de vista respecto a esta derrota. Nos damos cuenta de que únicamente admitiéndola, seremos capaces de dar los primeros pasos hacia nuestra liberación y fortalecimiento. La aceptación de nuestra impotencia se convierte finalmente en firme cimiento sobre el cual podemos edificar una vida feliz y útil.
Es muy poco el provecho que puede obtener el neurótico que ingresa en N.A., si no se da cuenta de su devastadora debilidad y de Continuar leyendo el artículo »

Primeros Pasos {cuarta parte}

November 5th, 2008

Desprendemos del marco general de relaciones interpersonales algunas experiencias interesantes, nos referimos a algunas de nuestras relaciones típicas en el hogar alcohólico.

Nuestra tendencia a depender, a exigir seguridad, nos impelió a “buscar” una compañera o compañero protector, es decir, como bien se maneja a nivel catarsis, una madre o un padre, alguien que nos protegiera en el más amplio de los sentidos; ésta exigencia infantil está disfrazada como una justa demanda de comprensión, alguien que nos apapachara nuestras borracheras, que no la hiciera de a tos, que enfrentara los pequeños problemas que nosotros no deseábamos encarar: hijos, casa, etcétera, ya que nuestro “nivel de importancia” y nuestro “nivel de hombría” cubrían nuestro temor a la realidad; no sabíamos cómo ser padres, de hecho, ningún niño sabe cómo serlo; lo único que nos gustaba en este caso era “jugar el papel”, darnos importancia, decir como es, transmitiendo en este acto nuestros temores, nuestras frustraciones, resentimientos, etcétera. Intentamos hacer de nuestros hijos aquello que no somos, y en casos graves de autoengaño, aquello que creemos ser. En estas condiciones de inmadurez total, no es difícil generara conflictos continuos en nuestros menores, ponernos a su nivel emocional; “el dulce hogar” es el campo de batalla de nuestros instintos. Este panorama tiene sus variantes, el alcohólico con profundos sentimientos de culpa, con mil temores a flor de piel, siente la necesidad de más protección de la que mamá-esposa puede darle y trata de buscarla en sus propios hijos, caso equiparable cuando los polluelos recién nacidos, que se hacinan bajo el calor de mamá-gallina. En algunos casos de esta relación dependiente, se generan resentimientos hacia la compañera, mismos que se manifiestan cuando el alcohol rompe las barreras inhibitorias de temor e inseguridad, y aparece en todo su esplendor “el macho mexicano”, para al día siguiente llorar por fuera o por dentro (de acuerdo a la magnitud de su egocentrismo) “perdón, vida de mi vida”.

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Bienvenidos a Café Negro:: Lidiando con la Neurosis, el Alcoholismo y la Drogadicción

November 5th, 2008

Las enfermedades mentales y emocionales son el problema de Salud Pública número uno de nuestro país. Si Usted es uno de los varios millones de personas que sufren de angustia, nerviosismo, celos, ansiedad, depresión, soledad, temor, inseguridad, irritabilidad y otras emociones tortuosas, si es incapaz de funcionar normalmente en su vida, hay esperanza para Usted. A pesar de que hasta ahora haya fallado en obtener alivio. Le hablamos de nuestra experiencia personal porque hemos sufrido estas emociones y otras más, hemos estado muy enfermos y hemos encontrado la salida, nos gustaría mostrársela para que pueda sentirse bien de su enfermedad emocional y pueda obtener la vida serena que nosotros ya hemos encontrado.

También hemos intentado cualquier cosa para aliviar nuestro sufrimiento, algunos hemos tenido que acudir a tratamiento psiquiátrico, a tratamiento médico y a recibir instrucción religiosa. Hemos tomado tranquilizantes, antidepresivos, píldoras para dormir, vitaminas, otras drogas, y todo lo que la ciencia médica puede ofrecer. Algunos hemos recibido tratamiento de “Shock” y hemos estado gran parte de nuestras vidas en consulta tanto interna como externa en los hospitales, y a pesar de ello, nos hemos mantenido enfermos y miserables. Continuar leyendo el artículo »

Primeros Pasos {tercera parte}

October 17th, 2008

Obsesión

La enfermedad del alcoholismo la constituye la obsesión por beber, esa enorme y destructiva fuerza que nos impelía a beber, esa idea fija que inundó nuestra vida, pensamiento y voluntad de bebedores problema.

En efecto, la dependencia por el alcohol nació al hacer contacto con la primera copa. Tal parece que todo nuestro cerebro se empapó de alcohol; desde este momento, la idea obsesiva por beber se convirtió en una fuerza a la que todos sucumbimos, todos los departamentos de nuestra vida estaban impregnados de pensamiento alcohólico, toda actividad fue antecedida y precedida por la idea de beber.

Problemas en el hogar, en el trabajo, la sensación de frustración, de incomprensión, de injusticia, de temor, incapacidad de relacionarnos con otros seres humanos, la manifestación de nuestros complejos de inferioridad, de nuestros sentimientos de superioridad, nuestra euforia, los artificiales sentimientos de importancia, nuestro mundo entero, mental y emocional, estaba contaminado con el alcohol. Cada emoción era contenida por el alcohol, nuestro deseo de estar alegres, nuestra necesidad de seguridad, nuestros sueños de pompa y poderío, nuestra vida entera indisolublemente ligada al deseo de beber.

la llegada a los GRUPOS DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS es apenas una leve esperanza Continuar leyendo el artículo »

Primeros Pasos {segunda parte}

October 14th, 2008

Confrontando la realidad

Este estado maravilloso, conocido con el nombre de nube rosa, de repente comienza a desvanecerse, en las juntas la terapia comienza a penetrar en esa dura caparazón de inconsciencia. Es un hecho real que comienzan a sentirse sensaciones de desasosiego, de inquietud, inclusive a nivel físico, al escuchar a los compañeros en la tribuna hacer su catarsis o franca y abiertamente dirigirse a uno en un afán de confrontarlo con su realidad. La aparente indiferencia, las reacciones instintivas que como latigazo en ocasiones anteriores surcaban la conciencia y lo hacían llenarse de indignación, para abordar la tribuna y entrar “al toma y daca” que se gesta en el seno de nuestros grupos, se va haciendo más frecuente sin que esta táctica de simular nuestro verdadero problema nos siga prestando la eficaz ayuda de 24 horas antes.

Cada día nos vemos más aporreados, manifestándose diversos estados que aún cuando eran conocidos por nosotros en las resacas alcohólicas, nunca fueron ni tan seguidos ni tan agudos; el sueño parece abandonarnos, las noches imsomnes se hacen más frecuentes, en algunas ocasiones acompañadas de estados depresivos, o francamente angustiosos, una verdadera confusión.

Efectivamente ha sido trastocada nuestra fachada, va desapareciendo el autoengaño, y en el movimiento pendular de nuestra recuperación, viajaremos al extremo. Tal parece que hemos perdido nuestra identidad, no somos quienes creíamos, y la zozobra y la incertidumbre nos hacen sentirnos como el agujero de una rosca. Continuar leyendo el artículo »

Primeros Pasos {primera parte}

October 8th, 2008

Mi nombre es Juan y soy alcohólico.

Esta es la primera frase de alto contenido terapéutico que decide el proceso de cambio y da forma a la experiencia de una rehabilitación. Cala a fondo esta afirmación, y sin embargo durante muchas 24 horas no significará sino el deseo del iniciado de quedar bien, por una mera fórmula de presentación, como muchas del llamado mundo de afuera.

Efectivamente, nada representa para el mundo emocional del alcohólico la afirmación que de manera consciente, a manera de formulismo, comienza a repetir cada 24 horas en sus sesiones de recuperación en el seno de nuestros grupos.

La admisión es definitiva para el inicio de nuestro proceso de recuperación, sin embargo, es un hecho real la  incapacidad de nosotros los enfermos alcohólicos para tomar consciencia de nuestra realidad, ésta ha sido empañada por un deseo consciente volitivo de no enfrentarla por los efectos de nuestra ingesta alcohólica y por nuestra inveterada costumbre de inautenticidad, desde el punto de vista espiritual. Todo, dentro de un grupo de alcohólicos anónimos, está matemáticamente medido y sería trágico que de golpe y porrazo tuviéramos que enfrentarnos a una realidad que siempre temimos y aborrecimos. Continuar leyendo el artículo »

24 Horas de Recuperación

October 6th, 2008

Algunos de estos capítulos aplican perfecto a la enfermedad de la Neurosis, desde luego al alcoholismo, a la drogadicción y a cualquier otro trastorno del tipo emocional.

Diversos Aspectos de Nuestra recuperación

Durante nuestra recuperación enfrentamos una serie de situaciones, tan vez nunca antes conocidas por nosotros, ávida cuenta de que nos enfrentamos a un enemigo poderoso y burlón cómo es el alcohol; así, subrayamos algunos aspectos que consideramos más importantes.

Obsesión

Precisamente los factores fundamentales de nuestra enfermedad son entre otros, la obseción mental en todos los niveles, pero como síntoma más evidente está la obsesión por beber. No obstante, dada la sutileza de esta extraña y negativa fuerza, en muchas ocasiones no la identificamos como tal. La más objetiva es, desde luego, las ganas de beber. La obsesión física que se manifiesta desde abundante salivación, cosquilleo en el cuerpo, inquietud, tal vez taquicardia, la evocación de algún recuerdo agradable de alguna de nuestras bebetorias, el antojo por las botanas, etcétera. En algunas todo esto viene acompañado con reacciones neuróticas, también a nivel físico, palpitación de sienes, sensación de corrientes eléctricas por el cuerpo y la cabeza, sensación de angustia, ansiedad, evocaciones persistentes, rebelión de la mente tratando de engañarnos, conmiseración, dolor de cabeza. etcétera.

Ejemplo: Escuchamos a un compañero recién ingresado al grupo (3 meses), época de autosuficiencia  Continuar leyendo el artículo »

Chrome y el control del mundo

September 22nd, 2008

A muchos les ha causado fasinación el nuevo navegador de google, quizás por su afinidad y cariño al buscador o al software  libre, pero siendo honestos, ¿vale la pena cambiarlo por tu firefox o por tu explorer?. Su diseño “minimalista”, que tacha en lo simplón, deja mucho que desear para poder competir con los actuales Browsers, pues carece de muchas funcionalidades prácticas para navegar con el nivel de usabilidad que hacemos con el FF e incluso con el explorer -que en sus más recientes versiones ha venido mejorando notablemente-, y que pretenden minimizar con el sello de “Beta”, así cualquier error que aparezca, tras la cortina dela versión beta, y sin importar el tiempo que estuvo en desarrollo, con los más laureados y destacados ingenieros de Google, simplemente van a decir: estamos en la versión “Beta”…

Pero bueno, finalmente lo que google quiere y ha logrado (no creo que eso tenga falla), es tener un mayor control sobre el uso que hacemos los internautas en la red, y ya no sólo dentro de su página, con sus búsquedas, sino viendo y controlando todo lo que hacemos, recabando con ello un buen de información de quienes somos, a que redes sociales pertenecemos, donde nos “disturbiamos”, por quienes votamos en digg o en stumble, si vamos a algún chat o si nos metemos a navegar de “incognito” a marqueze…..  en fin, una serie de herramientas que le van a permitir, paso a paso, convertirse en el nuevo zarh de la red, con un poder ilimitado… Celulares, dentro de poco va a ofrecer servicios de Internet a “bajo costo” en los paises latinoamericanos, controlando lo que vemos, lo que hacemos desde su reciente “juguetito” puesto en órbita, y que le permitirá captar imágenes en excelente resolución del mundo…

Pero bueno, quizás sólo sea paranoia mía, pero si no fuera así… que vamos a hacer con el ogro que estamos creando? ¿seremos capaces de frenar todo el Poder que puede llegar a tener?

en fin, quizás sólo me haga falta una taza de café cargado.

Ahi se ven.

Realmente queremos un cambio?

August 1st, 2008

Yo cada vez me sorprendo más del grado de dejades y de estupidez que tenemos algunas personas que vivimos en México. Nos la vivimos renegando casi por todo, pero a la vez fomentamos cada cosa que “combatimos”.

Aquí todo mundo sabe que la autoridad comete abusos a diestra y siniestra y desde luego todos lo permiten. No bajamos de “Perros muertos de hambre” a los agentes de tránsito, pero, claro,  seguimos circulando todos chocolatos (chuecos) a sabiendas de que si nos paran con un “billete” se arregla todo.

Yo no se que es primero, ni si la teoría de “qué fue primero: el huevo  o la gallina” sea aplicable, lo cierto es que cuando quieres hacer las cosas bien, como estamos acostumbrados a tener todos los papeles en desorden y ademas, la burocracia en pleno, te solicita 10000 papeles para realizar tus trámites, es, en verdad, todo un desmadre y terminas dando la “mordida” para  solucionar el problema.

Son cosas que me enferman, por que pese a que son tan claras, todo mundo piensa que así es, que “uno que puede hacer,?” que “no podemos cambiar las cosas”…  Yo creo que si se puede, pero estamos tan, pero tan aborregados, amedrentados y apocados, que siempre esperamos a que otro se levante, para luego no apoyarlo y sentirnos como estadistas cuándo éste cae.. “Ven!! se los dije, eso le pasa por revoltoso!”

Estamos jodidos…

Un café?